Abortar en Mxico
Aborto Quirúrgico

¿Qué es el Aborto Quirúrgico?

 

El aborto quirúrgico es un procedimiento médico para interrumpir el embarazo extrayendo del útero todo tejido gestacional, como lo son el feto y la placenta.

Se trata de un método seguro que está avalado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia (FIGO) en casos en que la salud del feto o la madre se vea comprometida, o bien por decisión de mujeres que no desean continuar con el embarazo, siempre que se practique en regiones del mundo en donde no esté penalizado.

Suele recomendarse como medida alternativa al aborto con medicamentos luego de que han pasado las seis semanas de gestación y como único medio cuando se llevan más de diez, pudiendo ser de diversos tipos, de acuerdo con el avance del periodo de gravidez.

Tipos de aborto quirúrgico

Según las condiciones de cada paciente, los métodos que pueden emplearse para el aborto son:

AMEU

La aspiración manual endouterina se realiza con éxito hasta las doce semanas de gestación y consiste en extraer por succión todo el contenido del útero. Se trata de un procedimiento ambulatorio muy sencillo que se efectúa utilizando una cánula flexible conectada a una bomba de succión que se introduce por la vagina para extraer al feto.

Proceso previo

Para su realización se requiere de preparación previa de la paciente, la cual debe acudir en ayuno de ocho horas a la clínica. Aunado a ello, se debe contar con algunos análisis, como pueden ser de orina, sangre y ultrasonido abdominal, conforme a la apreciación del médico.

¿Cómo se realiza un Aborto Quirúrgico?

Durante el procedimiento, lo primero que se hace es aplicar anestesia local o general para poder dilatar el cuello del útero y dar acceso al instrumental ocasionando el menor dolor posible. Posteriormente, el especialista en salud insertará la cánula para efectuar la succión endouterina, asegurándose de no dejar nada dentro de la cavidad.

Por último, la paciente tendrá que esperar alrededor de una hora en la clínica antes de poder retirarse, lo que habrá de hacer preferiblemente con un acompañante.

Aunque todo el proceso lleva alrededor de unas dos horas, la extracción en sí dura de 10 a 20 minutos, dependiendo de la paciente, quien también podrá experimentar más o menos dolor y necesitar mayor o menor tiempo de recuperación, según sus características físicas.

Legrado obstétrico

Se realiza cuando ocurre el remoto caso de que un aborto por aspiración no haya sido efectivo, dejando restos en el útero. Consiste, al igual que la AMEU, en dilatar el cuello uterino para succionar todo el tejido al interior de la cavidad por medio de un tubo, haciendo después un raspado con legra para asegurarse de que no ha quedado nada dentro. Posteriormente, el médico debe revisar todo el material extraído para tener certidumbre de que se ha extraído todo, a lo que además puede añadirse un estudio por ultrasonido.

Legrado ginecológico

Este método se efectúa cuando el avance del embarazo es mayor –de 15 a 26 semana— y tiene una duración y complejidad superior a la de los anteriores pues, en este caso, se utiliza un instrumento llamado laminaria para dilatar el útero, el cual permanece en la paciente desde un día previo a la extracción del feto y la placenta.
Al igual que los procedimientos anteriores, se utiliza instrumental de aspiración y de raspado, salvo que para este la anestesia es siempre general.

Debido a que representa un mayor riesgo, la OMS lo recomienda solo cuando ninguno de los otros dos métodos ha podido efectuarse con éxito, o bien cuando el tiempo de gestación así lo amerita.

Cuidados después de un aborto quirúrgico. Seguimiento y Complicaciones

Inmediatamente después de atravesar por cualquiera de estos procesos, el doctor debe asegurarse de que los signos vitales de la paciente estén en regla y verificar que el sangrado no sea excesivo, además de que el efecto de los sedantes haya pasado y que las contracciones uterinas sean normales.

Aunado a ello, se prescriben antibióticos y analgésicos para la recuperación, a los que se pueden sumar medicamentos para las náuseas y otros que causan contracciones uterinas, con la finalidad de cerciorarse de que todo tejido inútil será expulsado.

Los síntomas posteriores habituales son sangrado moderado e irregular durante las primeras dos semanas, cólicos durante el mismo lapso –pudiendo prolongarse hasta por más de un mes— y sensibilidad emocional.
Se recomienda guardar una higiene adecuada y reposar de uno o dos días, además de no hacer actividad física intensa ni tener relaciones sexuales por al menos una semana.

Algunos signos que podrían evidenciar que el procedimiento presenta complicaciones son:

  • Sangrado excesivo durante más de dos horas.
  • Dolor intenso que no se alivia con analgésicos.
  • Fiebre y bochornos.
  • Hinchazón abdominal, inflamación en los genitales, cuerpo cortado, mareos o cualquier otra condición fuera de lo normal y que no permita realizar las funciones cotidianas.
  • Ausencia de menstruación después de pasadas seis semanas desde que se realizó el aborto.

Por todo ello, es recomendable acudir a un examen de seguimiento dos semanas después para que el médico de certeza de que no existe ninguna complicación o, de lo contrario, pueda realizar las acciones pertinentes oportunamente.

 

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